La hipertensión Arterial: «El asesino silencioso»

¿Qué es?

La presión arterial es la fuerza que hace circular la sangre por el organismo; esta fuerza de circulación tiene unos rangos comunes; por lo general el rango es 120/80, lo quiere decir que la presión sistólica es 120 y la presión diastólica es 80. Los nombres sistólica y diastólica derivan de los momentos de apertura y contracción de las válvulas del corazón. Cuando se sobrepasan estos valores se lo conoce como Hipertensión arterial.

¿Para que sirve conocer la diferencia?

Para saber que la presión sistólica puede subir ocasionalmente, y no es nada serio, por diversas causas: una competencia deportiva, una emoción fuerte, un dolor intenso sea físico o emocional. Una vez que pasa la cusa, la presión se normaliza.

La presión diastólica es a la que hay que prestarle mayor atención, cuando sube y más aún, cuando estos valores elevados permanecen, es un indicativo de que algo está afectando al funcionamiento normal del sistema circulatorio, lo que se denomina “Hipertensión Arterial”.

La Hipertensión arterial puede ser “esencial”, es decir se presenta sin una causa aparente, y se le atribuyen factores genéticos; también hay la “Hipertensión Secundaria”, que se presenta como consecuencia de otras enfermedades.

Síntomas:

Una persona pude estar años con la presión arterial elevada y no presentar ningún síntoma, o talvez leves cambios a los que no les da importancia, de repente puede sentir dolores de cabeza muy fuertes, perder el equilibrio, sentir dolor en el pecho lo que se llama “angina”, tener dificultades para respirar, confusión mental y hasta convulsiones. Por eso se la llama: “el asesino silencioso”. Es decir, va dañando el organismo despacio y sin hacer ruido, afectado sobre todo al cerebro, corazón y riñones.

 ¿Cómo prevenir?

Llevar una vida saludable es la primera de las prevenciones:

Dieta sin sal o con bajo consumo de sal; consumir alimentos ricos en fibra y disminuir el consumo de carnes rojas y grasas; evitar el consumo de cigarrillos, alcohol y sustancias estimulantes; practicar ejercicios físicos, evitar el sobrepeso, evitar el estrés patológico, no reprimir las emociones y manifestarlas dentro de un contexto adecuado.

 Recomendación importante:

Si usted tiene antecedentes de Hipertensión Arterial en la familia, o ya ha sido diagnosticado de padecer hipertensión, tenga el hábito de chequear su presión a diario, lo puede hacer con un tensiómetro en casa. Anote los valores en una libreta y si nota algún cambio en los rangos normales, notifíquele a su médico.

 De interés:

La hipertensión arterial, como todas las afecciones, es una manifestación de problemas más profundos, es decir situaciones que primero han afectado a nivel emocional. En este caso está presente un conflicto de desvalorización, la persona experimenta consciente o inconscientemente un conflicto de “pérdida de territorio”, (por ejemplo, está acostumbrado a mandar, y deja de ser el jefe).

La Hipertensión Arterial involucra un estado de impotencia y de sumisión forzada ante otra persona que pasa a ser quien “domine” la situación o la relación. También puede presentarse en casos de sufrir decepciones, de cualquier índole y cuando la persona está sometida a “presión”, por ejemplo: debo trabajar más para adquirir un bien, lo que se traduce a: “necesito más presión para ir más lejos”.

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