Beneficios de la meditación para la salud

La meditación toma diferentes significados en diferentes contextos; se ha practicado desde la antigüedad como parte de algunas religiones y creencias.

La meditación normalmente implica un esfuerzo interno para auto-regular la mente de alguna forma. Normalmente se usa para concentrar la mente y aliviar determinadas condiciones de salud o psicológicas, tales como la presión alta, depresión, y ansiedad.

Meditar es pensar o considerar un asunto con atención y detenimiento hasta comprenderlo bien, formarse una opinión y tomar una decisión.  Cuando esa acción de meditar la aplicamos para tomar conciencia de lo que ocurre dentro de nosotros, como nuestra respiración, poniendo atención en el fluir del aire, desde la inspiración, el recorrido del aire dentro del cuerpo y la espiración, entonces la meditación se transforma en algo más profundo. Se empieza a trascender de los asuntos cotidianos, vamos al encuentro de lo que llamamos el espíritu que mora en nuestro interior.

Sin duda, ese empezar a encontrarnos con lo que somos en el interior, va a originar cambios en nuestra vida, y aunque nos parezca mentira, esos cambios serán no solo en las reacciones emocionales durante las actividades diarias, sino también en el funcionamiento orgánico. Esto ocurre, porque al meditar, fijamos la atención en un punto neutro, estamos en silencio, calmamos los pensamientos, la mente se relaja, los sentidos descansan y consecuentemente algunas funciones como el ritmo cardiaco, la presión arterial y la frecuencia respiratoria se vuelven más lentas. Se puede decir que nos “desaceleramos”.

Hay pasos previos para meditar, estos son: prestar atención y observar.

Hay que practicar fijando la atención en algún objeto por unos minutos; luego se avanza a la observación del proceso de respirar, ya que es algo que hacemos automáticamente y es necesario darnos cuenta de cómo respiramos.

Poco a poco nos acostumbraremos al proceso de estar quietos un momento, atentos y en silencio. Luego se empieza a meditar. Al menos al principio, hay que ponerse una meta para ir adquiriendo el hábito.  Como todas las cosas que son beneficiosas en la vida, meditar implica tener disciplina.

Las técnicas de meditación son algunas:

 Van desde lo más sencillo hasta actividades complejas que inician con ejercicios físicos, luego métodos variados de relajación y respiración para después entrar en el proceso de meditación.

Lo mejor para que las actividades tengan los resultados esperados es hacer las cosas simples y no complicarse.

Si desea empezar a meditar, busque un lugar que le agrade, en la casa, la oficina, un parque, la playa, etc. El solo hecho de sentarse en la arena a contemplar el mar, escuchando el sonido del viento y de las olas al caer; a los pajaritos si los hay cerca u otros sonidos de la naturaleza, y respirar fluidamente sin pensar en nada, solo disfrutando ese momento, eso, ya es meditar, y dará beneficios a su salud mental, emocional y física.

Otras personas con devoción religiosa prefieren ir a un templo, sentarse y contemplar, sea una imagen de Jesús, sea el Sagrario; estar ahí en silencio, absortos en esa contemplación, encontrar la paz que sólo se haya en el profundo silencio, eso también es meditar.

Aunque la idea de meditar es dejar de hacer cosas por un momento para estarse quieto y relajarse, hay que saber que existe la forma de meditar en la acción, cuando se hacen cosas por los demás, ese acto desinteresado por alguien que está necesitando de ti, es otra manera de meditar, constituye una gran fuente de “desapego” de lo mundano.  La fuerza, el valor y el amor crecen con el desprendimiento. El dar, ayuda a mejorar el estado anímico y hasta físico de las personas, porque logra que quien da se sienta útil, otorgando un sentido a la existencia.

Ahora bien, para adquirir el hábito de meditar elija un lugar, el que esté a su alcance, indique que no le interrumpan por ese lapso que estará en meditación; siéntese de manera cómoda; hay quienes pueden hacerlo en el piso, también puede hacerlo sentado en una silla; hay que estar atentos para mantener la espalda recta, puede colocarse una manta en las piernas, cierre los ojos. Ponga una mano sobre su abdomen inferior y otra sobre su tórax, inspire (lleve aire conscientemente del exterior por sus fosas nasales), lleve ese aire hasta el abdomen, sienta como su abdomen se eleva; retenga el aire contando hasta tres; espire (bote el aire por la nariz), el abdomen se pega.

Haga esta práctica por unas seis veces, luego ponga las manos de manera cómoda, descansando sus brazos sobre las piernas, y continúe respirando conscientemente. Manténgase en así, durante unos diez minutos. Luego abra los ojos despacio, levantase, mueva las piernas, y siga con sus actividades.  Lo mejor es hacerlo dos veces al día, por la mañana y por la noche. Si desea ambientar el lugar para su momento de meditación, puede poner una vela aromática, incienso; algo de música con volumen bajo.

Podría resultar útil para ir calmando la mente, hacer una lectura espiritual antes de la práctica, de unos cinco minutos.

Si durante su práctica de meditación usted nota que pasan muchas “ideas por su cabeza” o se distrae con facilidad, no deje la práctica; con la constancia vencerá esos obstáculos. Deje fluir los pensamientos, no luche contra ellos, que, así como llegan, se irán; por muy tediosos que parezcan.

Solo con este sencillo ejercicio, notará como va estabilizando o equilibrando su vida para que el día a día sea más llevadero.

Beneficios de la meditación

 A través de la práctica de la meditación se desarrollan actitudes como la compasión, el amor, la paciencia, la generosidad y el perdón; lo que ayuda a liberarse de traumas y vivencias que afectan también a nuestra función orgánica.

Además, la meditación contribuye a la salud de la persona, de algunas maneras:

  • Promueve la relajación, lo que disminuye la ansiedad y el estrés.
  • Aumenta la energía interna, dando fuerza de vida; a su vez eso es un estímulo para el sistema inmunitario o de defensas orgánicas.
  • Aumenta la capacidad o resistencia respiratoria.
  • Oxigena los órganos internos.
  • Induce a un estado de bienestar emocional y físico.
  • Alivia algunos síntomas como: presión alta y depresión.
  • En casos de presión alta, regula el ritmo cardiaco, ayudando a una mejor circulación de la sangre.
  • En los casos de depresión, induce a la secreción de sustancias reguladoras de estados emocionales alterados; proporciona calma y evita entrar en estados de ansiedad.

Con el hábito de meditar enseñas a tu mente a ser tu aliada; ya no serán tus ideas causa de angustia o desesperación; Si meditas, tu mente: discierne, valora y decide. Meditar hará, luego de adquirir el hábito, que asumas la responsabilidad de tu vida, lo que quiere decir vivir consciente, a plenitud, con salud y sabiduría.

 La meditación es una práctica en la cual el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio o para reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado/a con ese contenido,1 o como un fin en sí misma.2

Puede hacerse sentado/a, o de una forma activa —por ejemplo, los monjes budistas practican la atención en todas sus actividades del día a día como una forma de entrenamiento mental. Esta práctica tiene como fin último lograr un estado de paz total a través del control de los pensamientos y las emociones. Algunos tipos de meditación permiten el uso de rosarios u otros objetos rituales para recordar o seguir algún aspecto del entrenamiento.

Desde el punto de vista de la psicología y la fisiología, la meditación puede inducir un estado alterado de conciencia. Tales estados tienen una correspondencia neurofisiológica que se puede medir. A día de hoy, existen muchos tipos de meditación practicados en la cultura occidental. La respiración consciente, relajación muscular progresiva, se han encontrado beneficiosas en términos cognitivos tales como la relajación. Con entrenamiento en la meditación, la rumiación depresiva puede rebajarse y se puede lograr una mayor paz mental. Diferentes técnicas han demostrado funcionar mejor para personas diferentes.

Desde hace algunos años el boom del yoga ha invadido a la sociedad occidental, pero como todo lo que no se conoce bien, en algunas personas o grupos de gente, esto ha generado cierta confusión. Unos ven al yoga como una herramienta eficaz para mejorar el estilo de vida, en varios ámbitos, sea a nivel físico, emocional y espiritual; otros satanizan esta práctica, dándole un enfoque religioso, confrontándolo con la espiritualidad cristiana.

Para estar claros en el tema, hay que saber que el yoga es una ciencia milenaria procedente de la India, que tiene como base una filosofía de vida. Esta ciencia incluye la práctica de un conjunto de técnicas de concentración para conseguir un mayor control físico y mental, que incluyen el aprender a respirar y a relajarse.

La ciencia del yoga tiene algunas ramas, todas dan a quien las practica un beneficio para la salud.

 

“La vida es breve y valiosa.

No malgastes tu tiempo en la jaula de rata de los objetos y de las tentaciones. No corras tras el placer. Utiliza las cosas del mundo para tu crecimiento espiritual. Esto es elegir la vida.” SR

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